CARISMAS
Primera
parte
¿Qué
es un carisma?
Un
carisma es un don o gracia extraordinaria que da Dios a determinadas personas
para el bien de la Iglesia y de las almas, y para reavivar la fe e inducir
a la conversión a muchos de los católicos. El carisma no
sustituye a las Escrituras, ni siquiera le añade nada nuevo, pero
ayuda a cumplirlas mejor.
Los
carismas no dependen del mérito ni de la santidad de la persona
que los recibe, son como un regalo de Dios y no se sabe la razón
que le mueve a darlos, pues Él distribuye a cada uno sus dones,
según su voluntad (1 Cor. 12, 1 1).
Los
carismas son muchos y variados, no son necesarios para la santidad pues
según Santo Tom6s de Aquino cualquier carisma sea profecía,
sanación, incluso el don de milagros son inferiores a la gracia
santificante necesaria para la santidad. San Pablo enumera varios carismas,
aunque hay muchos más y todos son obra del Espíritu Santo.
¿Qué
hay que hacer ante quién tiene un carisma?
Quien
tiene un carisma, es instrumento de Dios, pues es El quien actúa
a través de la persona, de ahí que no caigamos en posturas
equivocadas. El carisma no es materia de fe pero no por eso se deben rechazar
por incredulidad. San Pablo nos recomiendo: No apaguéis el Espíritu,
no desprecies lo que dicen los profetas. Examinadlo todo y quedaros con
lo bueno. 1,1 Tes. 5,19-21).
Los
carismas no son ni privados, ni para uso personal, pues al ser un don de
Dios, es de Dios y lo mismo que Él lo otorga, lo puede retirar.
Y así como no se puede decir que la música es del instrumento
a través del cual suena, tampoco se puede decir que el carisma es
de la persona por la cual Dios se manifiesta.
¿Cómo
se distingue el carisma verdadero del que no lo es?
No
es difícil saber si un carisma es verdadero o falso si se analiza
al instrumento y su forma de ser y su forma de vivir. Pero siempre y por
santa que sea la forma de vivir del instrumento, puede darse el error o
el engaño, aunque éste sea involuntario. De ahí, el
saber discernir cuando un carisma es auténtico y cuando no.
Nos
dice el Concilio II que es a los Pastores a quienes toca juzgar la genuina
naturaleza de tales carismas y su ordenado ejercicio, no, por cierto, para
que apaguen el Espíritu, sino con el fin de que todo lo prueben
y retengan lo que es bueno (AA 1-3).
Siempre
ha habido carismas
Los
carismas existen desde el Antiguo Testamento, no con el nombre de carisma
pero si como dones extraordinarios en profetas, jueces, reyes, y otros
muchos personajes, tanto hombres como mujeres. Estos no solo recibieron
de Dios una misi6n sino también la gracia del Espíritu Santo
para emprenderla mas allá de las propias fuerzas. Actualmente en
la Santa Madre Iglesia por los méritos de Jesucristo, proliferan
de forma inigualable para edificación de Ésta. Los carismas
no son vanos y son útiles para determinados misiones o determinadas
épocas.
Aunque
el carisma no es una condición para la salvación del alma,
no por eso se debe rechazar, pues Dios puede comunicarse por el medio que
le plazca y no conviene rechazar lo que a través de los instrumentos
nos diga. Tampoco se debe basar una espiritualidad en revelaciones privadas.
Los
carismas no suelen ser dones perpetuos. El Espíritu Santo los da
y los quita según su beneplácito; son pasajeros, se puede
tener un carisma y dejar de tenerlo.0) También suele suceder que
aparece un carisma para una determinada misión y después
de quedar asentada el carisma desaparezca. No es malo desear tener algún
carisma, pero quien tenga un carisma debe llevar vida de recogimiento y
de oración para no exponer el mismo a peligros ni criterios mundanos.
Un
carisma no se puede adquirir ni con la oración, el ayuno, penitencias
ni con nada de lo que hagamos, porque es un don extraordinario «gratuito»
que da el Cielo.
Alerta
al mal uso de los carismas
Los
carismas al ser comunicativos, atraen a cantidad de fieles dando origen
a grupos de oración, movimientos y peregrinaciones.
Es
necesario cuidar el uso de los carismas y el ambiente en que se desenvuelven.
No se debe admitir a un instrumento que le pregunten como si fuera un adivino,
porque el carisma es para servir mejor a Dios no para que Dios nos sirva
mejor a nosotros. Por eso, el carisma cuando se recibe tiene una finalidad
en los designios de Dios y debe ser encaminado en forma equilibrada hacia
los planes de Dios.
Un
carisma no debe usarse así coma así, sino crear un ambiente
adecuado a la manifestación del mismo, sea cual sea, a ser posible,
previa oración del instrumento. San Pablo advierte a los corintios
sobre el peligro del mal uso de los carismas. Un carisma sería mal
empleado cuando pretenden reemplazar el esfuerzo y la responsabilidad de
la vida cotidiana. Cuando la atención se centra en el carisma haciendo
de él un espectáculo. Cuando se antepone a la práctica
de algún sacramento. Cuando se emplea un carisma buscando protagonismo,
competencia, fama, donativos, etc. Hay que evitar los excesos en el uso
de los carismas, porque los carismas, si no contribuyen a la edificación
de los fieles, pueden ser dañinos para estos.
Examinadlo
todo
Es
el consejo de San Pablo que igualmente se preocupa de que no se apaguen
los carismas No apogu6ís el Espíritu. No despreciéis
las profecías. Examinad todo y quedaos con lo que es bueno. Absteneos
de todo mal. (1 Ts 5,22) S. Pablo enseña constantemente que Dios
actúa íntima y poderosamente en sus hijos, dándoles
los dones necesarios para la misión.
Los
santos son testimonio del poder de Dios y de los carismas que El suscita
para el bien de la Iglesia. San Ignacio de Loyola, a través de su
propia experiencia de gracia, desarrolla unos
1.-
Se de instrumentos que después de una enfermedad perdieron el don
que tenían.
«ejercicios espirituales» para discernir las mociones del Espíritu
Santo. Estos ejercicios presuponen que Dios se manifiesta al hombre, le
da los carismas y le da conocimiento para utilizarlos correctamente. Este
proceso de discernimiento incluye necesariamente una profunda obediencia
a la Santa Iglesia.
¿Cuales
son las señales del verdadero carisma?
Al
cien por cien nunca lo vamos a saber, pero hay señales que nos pueden
dar una orientación y la veracidad de un carisma. En primer lugar
hay que analizar detalladamente en los carismas que no vayan en contra
de ningún punto de las Sagradas Escrituras y del Magisterio de la
Iglesia.
Según
los grandes santos como Santa Margarita María de Alacoque, Santa
Teresa o San Juan de la Cruz estos son algunas señales del buen
carisma o falso carisma.
*
Es buena señal de verdadero carisma, el miedo a estar engañado
por Satanás disfrazado de ángel de luz.
*
Sentimientos de humildad y el convencimiento de nuestra nada.
* Atribuirle
a Dios todo lo bueno que hagamos.
*
Desconfianza de uno mismo, y convencimiento de que nuestra perseverancia
final depende de Dios. No tener
seguridad de que podemos llegar al final sin la gracia de Dios (1 Cor 10,
12).
*
Obediencia a la Santa Madre Iglesia, al director espiritual o a los superiores.
* Aceptación
de las humillaciones que por causa del carisma puedan venir.
*
Rechazo de todo protagonismo, extravagancia o gloria que por causa del
carisma quieran dar al instrumento.
*
Hambre de Dios, añoranza y deseo de morir o padecer por Él.
*
Desapego del carisma y de todas las cosas del mundo.
*
Abandono y confianza absolutos en Dios y en su Providencia.
* Deseos ardientes de recibir la Sagrada Comunión.
*
Aceptación de las pruebas con gran conformidad e incluso con gran
amor a la cruz.
*
Poner todos los medios necesarios para prosperar en la virtud.
*
Los buenos frutos producidos en el almo por causa del don recibido.
*
Oración constante contra las trampas del demonio y toda clase de
tentaciones. Un instrumento que no tenga vida de oración es poco
fiable, porque la oración es el hábitat del Espíritu
Santo, y el demonio a un alma de oración es muy difícil que
la engañe, aunque no es imposible.
Instrumento
que no es de Dios
De
acuerdo a lo-que nos dice San Ignacio de Loyola, Santa Teresa y San Juan
de la Cruz, Las señales de un carisma que no es Dios son:
*
Tristeza, desaliento, ansiedad, confusión, inquietud.
*
Todo lo que inclina a maldad.
*
Todo lo que pareciendo bueno, evoluciona hacia lo malo.
*
Lo que sea sugerido brutal o intempestivamente ya que el Espíritu
Santo actúa dulcemente.
*
Vanidad, hacer las cosas sin recta intenci6n llamando la atención
en las oraciones, visiones o revelaciones
* Falsa
humildad que impide cumplir con los compromisos espirituales.
*
Acciones extravagantes que atraigan la estima de los demás. Escrúpulos
de conciencia.
* Seguridad
en su propia virtud.
* Falta
de confianza en Dios, impaciencia y quejas constantes en las pruebas.
* Penitencias
por encima de sus fuerzas o que le impidan los deberes de estado y el servicio
a Dios.
*
Desprecio de las cosas pequeñas.
* Falta
de apertura con el director espiritual.
* Desobediencia
a la Santa Madre, a sus superiores y a los deberes de estado.
* Inconformidad
con lo Sagrada Escritura y las Tradiciones apostólicas (2)
* Desprecio
por la liturgia y los sacerdotes.
¿Qué
debe hacer quién tiene un carisma?
Ante
todo no apegarse a él y reconocer que todo lo que le sucede viene
de Dios, dándole gracias por todo lo que recibe y reconociendo que
el mérito viene únicamente de El y no de sí mismo,
teniendo en cuenta que el carisma le puede desaparecer lo mismo que le
ha aparecido.
Considerar
el instrumento sus limitaciones y su propia nada, No apartarse nunca de
las Sagradas Escrituras ni del Magisterio de la Iglesia, mucho menos cuando
se deban de tomar decisiones.
Y
vivir en un ambiente de oración practicando los sacramentos y acudiendo
a la Santa Misa a ser posible diariamente.
¿Qué se debe de hacer ante las tribulaciones del carisma?
*
Perseverar en el estado de vida y en los compromisos que se tomaron previamente.
*No
dejar por nada la oración y la penitencia, dos poderosas alas para
volar.
* Esperar
pacientemente en la gracia de Dios, ya que ésta no le faltará.
* Examinarse
interiormente a ver si hubiera algo de lo que haya que arrepentirse y que
pudiera haber ocasionado la tribulación en la que se encuentra.
* Gran
apertura en la confesión o en al dirección espiritual, o
en alguien que se confíe, pues a Satanás le horroriza el
alma que abre su conciencia a sus superiores o guías espirituales.
* Hacer
lo opuesto de lo que el demonio sugiere y tratar de rezar, meditar, leer
cosas espirituales, etc.
* Ignorar
el punto débil por el que se es atacado, pues el demonio sabe perfectamente
las artimañas para que un alma está atribulada.
* No
olvidar que el sufrimiento aceptado y ofrecido a Dios, es también
un medio de santidad tan grande que no puede faltar a ningún alma
que vaya por la sendas de santidad.
* Y sobre todo, acudir a la Santísimo Virgen que como Madre
quiere ayudarnos y como Reina de lo crecido puede hacerlo.
P.
D.C.M.
2.-Santa
Teresa nos dice en su Vida cap. 25 que solamente con esta señal
ya es mas que suficiente para descubrir las señales de un carisma
que no es Dios.
CARISMAS
Segunda
parte
La
persona que tiene un carisma, ante todo, tiene que ser la primera que debe
creer en él, y estar segura de que lo que tiene es de naturaleza
sobrenatural.
Los
fieles pueden creer en personas con carismas en la medida que estén
seguros de su naturaleza sobrenatural. Ya hemos dicho en la primera parte
que no se deben despreciar, pero si es muy necesario analizar el contenido
de revelaciones profecías, misiones, mensajes, etc.
La
Santa Madre Iglesia no rechaza los carismas pues consiente en examinarlos,
incluso, ha aprobado varias revelaciones privadas a lo largo de su existencia,
pero también ha rechazado otras muchas que sólo fueron una
ilusión. Ya dijimos en la primera parte que las revelaciones privados
nada nuevo pueden traer que no esté revelado en las Sagradas Escrituras.
No
menospreciar los dones extraordinarios.
En
cuanto a los instrumentos Santo Tomás de Aquino nos dice, que los
Pontífices son constituidos guardianes e intérpretes de la
revelación divina, tal como está contenida en la Sagrada
Escritura y la tradición. Pero ellos tienen también el deber
de recomendar a los fieles, para el bien general, aquellos dones sobrenaturales
que agradan a Dios ofrecer libremente a ciertas almas escogidas no para
proponer nuevas doctrinas, sino para guiar nuestra conducta.
Los fíeles no están obligados a creer en dones extraordinarios,
pero éstos no se deben menospreciar puesto que pueden ser de origen
divino. Pues cuando la Iglesia ha aprobado o recomendado ciertas prácticas
que emanan de revelaciones privadas, menospreciarlas sería una grave
falta de respeto y de sumisión a Dios, pudiendo llegar incluso a
pecar, Hay que considerar, no obstante, que muchos de los instrumentos
que reciben comunicaciones, son ridícula rizados, criticados, atacados
y tratados como iluminados o visionarios despectivamente.
Desprestigiar
los carismas puede llegara ser pecaminoso, por la tendencia que existe
siempre a ridícula rizar lo sobrenatural, pues no olvidemos lo que
dice la Sagrada Escritura: No despreciéis las profecías;
examinadlo todo y quedaos con lo bueno (1 Tes. 5:20-21).
A
Dios no lo podemos condicionar, Él es libre de disponer de sus poder
como le plazca otorgando a ciertas almas dones extraordinarios, bien de
visiones, apariciones, revelaciones, sanaciones, comunicaciones, profecías,
etc.
¿Cómo
discernir los dones extraordinarios?
No
podemos ignorar, que por muy virtuosa que sea una persona que tiene un
don extraordinario, los errores pueden ser posibles. Y aunque son menos
frecuentes en almas de gran vida de oración, no por eso debemos
dejar de tener en cuenta que los errores pueden suceder aún con
almas de gran santidad, porque son humanas, aunque ellos no nos deben llegar
a desestimar al instrumento que debe valerse de su error para crecer en
humildad y estar en alerta. Tener algún error no significa ser un
falso o fraudulento instrumento, aunque si los errores se repiten asiduamente
ya sería alarmante.
Posibilidades
de errores
Una
comunicación puede a veces ser mal interpretada o mal expresada
por el instrumento que la recibe, porque es oscura, ya sea porque Dios
no la hace completamente conocida.
Cuando
la comunicación se recibe en ideas o imágenes, el instrumento
puede tener dificultad en expresar lo que recibe, no por error, sino por
su falta de formación o preparación. Pues al recibir las
comunicaciones en forma de mociones o entendimientos Espíritu Santo,
el instrumento no sepa expresar adecuadamente lo que le ha sido comunicado.
Ha habido revelaciones, hechos a personas santos y aprobadas por la Iglesia,
que se contradicen unas con otras. Esto demuestra la falta de prudencia
que es el intentar reconstruir la historia por medio de las revelaciones
privadas.
Puede
ocurrir también el autoengaño, al mezclar la imaginación
con la comunicación sobrenatural. La actividad del propio espíritu
de los instrumentos es una de las principales causas de error.
También
se puede dar el caso de que colaboradores de los instrumentos, inserten
de bueno fe sus propios criterios.
Es
posible que un mensaje no sólo contenga errores por las señales
que hemos listado arriba sino que también puede ser falso por las
siguientes señales:
Un instrumento puede inventar cosas como resultado de una ilusión
o puede ser engañado por su propia imaginación.
Puede
ocurrir que hay quien diga que recibe revelaciones o mensajes y no sea
verdad y lo haga con afán de llamar la atención, o simplemente
sean plagiados de otros instrumentos.
El demonio, que ataca siempre lo que es de Dios, también puede producir
visiones o mensajes falsos,
Una
revelaci6n o profecía puede se inventada por conveniencia, En política,
a menudo, se dan revelaciones por intereses políticos o económicos,
o por el deseo de manipular a los ciudadanos.
Analizar
al instrumento.
Conviene
saber sobre el instrumento qué clase de vida llevaba y si cumplía
con ¡as obligaciones de estado antes de tener el carisma, Es importantísimo
saber si está mentalmente equilibrada o tiene mermadas sus facultades
por alguna enfermedad o excesivas austeridades y ayunos. Una vez analizado
esto si todo es correcto, es probable que no haya motivo para dudar del
carisma que tiene.
Es
necesario también informarse sobre la formación espiritual
que ha recibido el instrumento y el ambiente en que se ha desenvuelto antes
de llegar a serio, por ejemplo, si ha visitado adivinos, echadores de cartas
o si ha leído bastante material sobre las ciencias ocultas. Hay
que asegurarse que lo que plantea como revelado no haya sido extraído
de escritos de otros instrumentos,
Conviene
analizar qué vida lleva a partir de haber recibido el carisma, es
decir, si practica habitualmente los sacramentos, acude a Misa y si trata
de vivir una vida más entregada a Dios que antes de recibir el don.
Es importante saber si el instrumento progresa espiritualmente después
de haber recibido el don; si es así, entonces hay una gran probabilidad
a favor de lo sobrenatural; de lo contrario, el don debe considerarse sospechoso.
El
demonio no puede conseguir que las almas practiquen virtudes heroicas,
mucho menos que perseveren en ellas. El demonio puede engañar a
las almas por cierto tiempo pero pronto se descubrirá su influencia,
llevando al alma a mortificaciones exageradas, a ayunos imprudentes, poniendo
en peligro la propia salud. Los frutos de la influencia demoníaca
serán exagerados escrúpulos de conciencia, gran desaliento;
actos de apostolado llamativos e indiscretos y un afán de protagonismo
opuesto al espíritu de humildad y de recogimiento que todo instrumento
de Dios debe tener.
Una
señal también que puede ser muy eficaz para saber si el instrumento
es falso o no, es cómo acepta y sobrelleva las pruebas y sufrimientos
que le sobrevengan, como la prueba de obediencia a su confesor espiritual.
Si la prueba le ha servido para mayor virtud es una buena señal
porque la vida de las almas de Dios está llena de pruebas y en los
dones extraordinarios, las pruebas son señales inequívocas
de su autenticidad. Si no hay cruz, el don extraordinario resulta dudoso.
Una
de las pruebas más común en los dones extraordinarios es
el escepticismo de los que conocen dicho don. Las críticas y dudas
que se derivan de todo ello, son una buena ocasión para probar al
instrumento.
Según
la Teología hay tres precauciones indispensables para evitar ilusiones:
el miedo a ser engañado, apertura total a un director espiritual
y desapego del carisma.
Siempre
se ha dicho que si un instrumento del Cielo cree estar preservado de errores
o engaños, es precisamente la disposición necesaria para
tenerlos.
Analizar
lo que se recibe.
Antes
de creer o no creer lo que recibe, se debe analizar minuciosamente y no
se debe quitar ni poner nada, mucho menos manipular el mensaje, porque
si se cambia algo, entonces ya es dudoso lo que se presenta.
Ya
hemos dicho que ninguna comunicación debe ir en contra de los dogmas
de la Santo Madre iglesia, ni de las Sagradas Escrituras, ni en contra
de la moral. Si no fuera así, la comunicación, casi seguro
es falsa.
Si
las profecías o revelaciones no se cumplen, y no hay razones para
creer que son condicionadas, no se consideraran que vengan de Dios, porque
quien habla en nombre de Dios y no se cumple lo que dice, puede que Dios
no lo haya dicho,
Se
deben tener como dudosos aquellos instrumentos que se prestan a responder
a preguntas vanas, o consultas que solo pretenden satisfacer la curiosidad,
pues un don extraordinario, no es para nuestro servicio, sino para que
a través de el sirvamos mejor a Dios. Diferente es si a través
del instrumento se le hacen consultas a Dios muy humildemente y se pone
en oración la consulta para que El responda bien a través
del instrumento o a través de cualquier otro medio.
¿Requiere
la comunicación alguna misión especial, alguna devoción
nueva, la construcción de un santuario o la fundaci6n de alguna
obra? Si fuera así, la obra o misión, debe examinarse detenidamente
y ver si responde a las necesidades actuales.
Por sus frutos los conoceréis.
Es
una regla infalible, el Maestro nos lo dijo: Guardaos de los Falsos profetas,
que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos
rapaces. Por sus frutos los conoceréis. (...) Todo árbol
bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos (...)
(MT 7,15-18).
A
la luz de este principio podemos saber qué espíritu mueve
al alma favorecida con algún carisma. Si el alma desea santificarse
más cada día, el amor de Dios es lo primero en su vida, cumple
adecuadamente sus compromisos espirituales y deberes de estado, practica
los sacramentos en las debidas disposiciones, ama al prójimo y siente
un gran celo por la salvación de las almas, entonces, podemos estar
seguros que ese instrumento es de Dios y no de un espíritu maligno.
P.
D. C. M.